
Todo ello no sólo contribuye a mejorar la vida sexual y el grado de satisfacción de la misma, sino también a prevenir problemas de salud derivados de la vejiga, el intestino grueso y el útero.
La noticia es genial para las adictas a este tipo de calzado, pero no olviden que estos beneficios se pierden a medida que la altura del tacón aumenta. Sabemos que 5 cm. son positivos para la salud pero 10 cm. o más son nocivos para el cuerpo femenino. Con esta altura todo el organismo sufre y se resiente, ya que mantener la postura forzada del pie, al que nos obligan esos tacones, exige al resto del cuerpo que se amolde a un nuevo equilibrio.
En el menor de los casos favorecerá la aparición de dolorosos juanetes, preocupación menor si tenemos en cuenta el daño que esta costumbre puede ocasionar a las rodillas, caderas y en la columna vertebral.
Recordemos que en la moderación radica el éxito, y en este caso, la salud.
Fuente:Salud y Consumo.Alicia García.
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