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domingo, 18 de octubre de 2015

Mal aliento





El mal aliento, halitosis o estomatodisodia responde a una presencia de compuestos azufrados, en especial, hidrógeno sulfurado y metilmercaptán, que otorgan al aliento un olor a huevo podrido.
En nueve de cada diez casos el origen del mal aliento es bucal. Se cree que hay bacterias que se acumulan en los surcos formados por las papilas gustativas, en la parte posterior de la lengua. Se trata de bacterias que producen compuestos sulfurados extremadamente volátiles, que se escapan en el aire espirado. La presencia de estas bacterias explica también el mal aliento matinal: al ser la saliva menos abundante durante la noche, las bacterias se acumulan. Cepillarse los dientes, beber o desayunar suele bastar para eliminarlas a ellas y al olor que producen.
Sólo falta saber por qué ciertas personas producen compuestos sulfurados en abundancia y otras no. El mal estado de las encías o la presencia de caries pueden producir exceso de bacterias o restos alimentarios. De manera que si sientes que tu aliento ha empeorado súbitamente, lo primero que debes hacer es acudir al dentista para que verifique el estado de tus dientes y encías y trate las caries eventuales. Éste podrá, igualmente, darte algunos consejos de higiene, sobre todo si tienes periodontitis, inflamación de las encías que forma espacios entre los dientes y las encías donde se acumulan restos de comida.
La mayoría de las veces, sin embargo, el mal aliento aparece sin causa aparente e incluso en las personas con una higiene dental correcta. 
Una vez más, los consejos guardan relación con los hábitos de limpieza bucal. Lavarse los dientes después de cada comida y utilizar hilo dental por la noche para eliminar cualquier resto de comida entre los dientes son las dos acciones mínimas indispensables. 
También se recomienda, no obstante, cepillarse la lengua, en especial la parte posterior, donde las papilas gustativas son más marcadas. Para ello se puede utilizar un raspador de lengua, de venta en farmacias. Y para asegurarnos de que eliminamos cualquier remanente bacteriano, debemos cepillarnos las encías, el interior de los mejillas y el paladar.
Los enjuagues bucales con sustancias refrescantes sólo enmascaran el mal aliento y lo hacen de forma temporal. 
Los enjuagues con clorhexidina, por su parte, no se aconsejan porque producen efectos secundarios; se cree, además, que aumentan el riesgo de cáncer de boca. Esta práctica no debe nunca reemplazar el cepillado.

Hay otras causas conocidas del mal aliento. Una particularidad genética frecuente, identificada hace muy poco, es la trimetilaminuría, responsable del olor a pescado. Desgraciadamente, no existe ningún remedio eficaz contra este fenómeno. 
Algunas enfermedades banales, como las infecciones otorrinolaringológicas, también producen halitosis transitoria, que desaparece  una vez que se cura el problema.
En cuanto a las afecciones crónicas responsables de la halitosis, tales como la insuficiencia renal, éstas son situaciones muy raras y particulares.
Fuente: Dr. Chantal Guéniot.https://es.vida-estilo.yahoo.com

martes, 22 de enero de 2013

Halitosis: No siempre es un problema de higiene

Enfermedades como la diabetes también producen mal aliento  
La halitosis, o mal aliento, es una de las molestias más comunes que puede afectar tu autoestima y tu relación con el resto de la gente. 

Cerca de 8 de cada 10 casos de mal aliento son provocados por bacterias que degradan, de manera natural, parte de la mucosa y los restos de alimentos al interior de la boca, principalmente en la noche. 

A esto se debe que cuando despertamos por la mañana solemos amanecer con pésimo aliento.

Durante el día, existen los movimientos de autoclisis, movimientos de la lengua y los labios que hacemos de manera inconsciente para limpiar una y otra vez la boca. 

Pero por la noche estos movimientos disminuyen y la producción de saliva es mucho menor.

¿Qué ocasiona el mal aliento?
 
La mala higiene de la lengua provoca que las bacterias se vayan acumulando entre las papilas. 


O, en el caso de gente que presenta lengua geográfica (tipo de lengua agrietada), entre estas fisuras, lo que provoca aromas desagradables. 

De ahí la importancia de cepillar la lengua cuando limpiamos nuestros dientes.

Otras causas de la halitosis de origen bucal son:
  • La eliminación incorrecta de restos alimenticios.
  • La mala higiene de la cavidad bucal.
  • Infecciones o úlceras orales.
  • Cicatrizaciones de alguna cirugía oral.
  • Caries que retienen alimentos en descomposición.
  • El consumo de tabaco, alcohol y café.
¿Sólo la mala higiene bucal provoca mal aliento?
 
Los casos de halitosis que no se producen por una inadecuada limpieza de la boca son, casi siempre, de origen respiratorio o digestivo. 


Dentro de las causas respiratorias tenemos los cuadros gripales, infecciones bronquiales, sinusitis, alergia respiratoria, enfisema pulmonar o el uso de medicamentos como descongestionantes que secan la boca.

En cuanto a la halitosis de origen gastrointestinal podemos encontrar padecimientos como reflujo gastro-esofágico, alimentación (ajo, cebolla), daño hepático o la hernia hiatal.

Existen otros casos de origen médico como diabetes, síndrome de Srojen (padecimiento autoinmune que causa boca seca y la proliferación bacteriana) y problemas renales.

¿Qué hacer para contrarrestar el mal aliento?
  • Limpiar la boca, con movimientos correctos, usando el cepillo de dientes.
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  • Usar hilo dental.
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  • Algunas veces, enjuagarse con colutorios o enjuagues orales.
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  • En caso de caries, será necesaria la obturación o el uso de empastes o de endodoncia, con el adecuado manejo de antibióticos y antinflamatorios por parte del odontólogo.
La eliminación del hábito de fumar, dejar de tomar café y bebidas alcohólicas contribuyen también a la eliminación de la halitosis. 

Si has hecho lo anterior para combatir el origen bucal de la halitosis y ésta persiste, acude a tu médico para descartar cualquier enfermedad respiratoria, digestiva o metabólica que pudieran estar ocasionando el problema.
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