Sin embargo, más allá de sus buenas actuaciones, la sensualidad que esta chica de 19 años demuestra antes de cada competencia, es lo que la hace aún más destacable. Su baile y su bella sonrisa en el calentamiento previo se roban las miradas antes de cada largada. Nunca pasa desapercibida, y en el video que te mostramos a continuación, entenderás un poco más:
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viernes, 20 de julio de 2012
Deporte y belleza:Precalentamiento de una saltadora con vallas.
Sin embargo, más allá de sus buenas actuaciones, la sensualidad que esta chica de 19 años demuestra antes de cada competencia, es lo que la hace aún más destacable. Su baile y su bella sonrisa en el calentamiento previo se roban las miradas antes de cada largada. Nunca pasa desapercibida, y en el video que te mostramos a continuación, entenderás un poco más:
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jueves, 15 de diciembre de 2011
Celebraciones, vandalismo y delincuencia.
Me gustaría que no siguiésemos creyendo que somos los jaguares América.Prefiero que desde hoy comencemos a perder todos los torneos deportivos.
Así tendríamos personas, avenidas, casas, parques, edificios y buses sin daños.
Esto lo vemos día día, al contrario que estos siempre impunes desmanes y vandalismo.
Recuerdo que, cuando era niño, se hablaba de la Isla Quiriquina, donde los delincuentes no podían fugarse y debían trabajar.
¡Hay tantas islas en nuestro país!
¿Por qué no hacer colonias penales y enviar a todos los delincuentes que pasan siendo liberados?
Aprenderían a ganar con su esfuerzo el pan de cada día y a apreciar y a cuidar su entorno. ¡Capaz que se tornen personas de bien!
Aparte de eso, se ahorraría su coste de mantención.
Se reduciría el diario show, pagado con nuestros impuestos, que es la llamada Justicia. Cuyos sus honorarios son tan inversamente proporcionales a su eficiencia.
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domingo, 9 de octubre de 2011
Hablando de fúbol...
Miren este vídeo. Con una puntería así, es probable que nuestra selección de fútbol correría mejor suerte en las clasificatorias para el próximo Mundial...
sábado, 7 de noviembre de 2009
Las barras deportivas del ayer y las barras flaites del presente...
Recuerdo cuando, en 1963, ingresé a la Facultad de Medicina Veterinaria de la U de Chile. Por el hecho de ser alumnos de la Universidad, se nos daba la posibilidad de afiliarse al Club Deportivo de la U. A valores acordes con nuestra calidad de estudiantes.
Y era sensacional ir al Estadio. Disfrutar del colorido espectáculo cuando se jugaba un clásico. Primero, gozabamos las historias llenas de calidez y emoción, y nos deleitabamos con sus hermosas coreografías . Y después...¡el partido de fútbol!
Días de sol. Alegría sana. Las tallas entre las barras eran ingeniosas y de buen gusto. Al finalizar todo, nos retirabamos en órden a nuestros hogares. No había rejas, fuerzas policiales, ni registro de los asistentes.
Era un paseo familiar, totalmente seguro y libre de temores...
Viajando al presente, el Jueves pasado, tomé un bus para ir a la calle Independencia. Y resultó que muchos de los pasajeros eran jóvenes y jovencitas, con camisetas de color azul.
Me di cuenta que eran de la barra de la misma universidad donde comencé a estudiar.
Portaban sendas botellas o latas de cerveza. Envueltas en bolsitas plásticas de color negro. Y, al comienzo, bebían con disimulo. Con los primeros efectos del alcohol, ya la acción era mas desembozada. Y alguien comenzó algo que semejaba un canto. Pero, no era tal: Una sarta de frases groseras: "De tu madre, huecos", y otras cosas peores. Y siguió un saltar masivo, acompañado de golpes a los vidrios, techo y otras partes del bus. De yapa, improperios para el conductor.
Los envases, vacíos, iban siendo arrojados por las ventanas hacia la calle.
Muchos de los pasajeros eramos adultos mayores. Mujeres en su mayoría. ¿Que podríamos hacer ante una manada jóvenes borrachos?
Parece que el conductor tenía suerte, le tocó un bus que podía comunicarse con alguna central. Pasado el río Mapocho, un grupo de fuerzas especiales de carabineros, detuvo al vehículo. E hizo descender a cerca de la mitad de los barrista. Bajaron en silencio, cabeza gacha, sin reclamar de ninguna manera. ¿Donde estaba la prepotencia y el irrespeto de la patota?
El bus prosiguió su marcha, pero los hinchas que seguían a bordo, multiplicaron sus muestras incivilizadas. Debía bajarme, estaba cerca de mi destino. Por las calles, caminaban grupos de ropaje azul. El chofer no se atrevía a detenerse por temor a que subieran esas hordas. Se detuvo frente a la Escuela de Medicina. Como pude bajé. Había una reja que me impedía subir a la vereda. Los vehículos corrían veloces por la calle donde me encontraba. Me encomendé a mi Ángel de la Guarda y pude llegar, sano y salvo, hasta la esquina.
Y me puse a pensar en quienes creen que hay que fomentar el deporte porque es un buen ejemplo para la juventud. Viendo a los barristas, creo que algo puede estar fallando. Y, mentalmente, me fui cantando algo que sí me habría gustado escuchar, entonado por jóvenes sanos, de mirada transparente y de corazón puro:
" Ser un romántico viajero
y el sendero continuar,
ir mas allá del horizonte
do remonta la verdad
y en desnudo de mujer
contemplar la realidad.
¡Brindemos, camaradas, por la Universidad
en ánforas azules de cálida emoción.
Brindemos por la vida fecunda de ideal
sonriendo con el alma prendida en el amor....!"
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Y era sensacional ir al Estadio. Disfrutar del colorido espectáculo cuando se jugaba un clásico. Primero, gozabamos las historias llenas de calidez y emoción, y nos deleitabamos con sus hermosas coreografías . Y después...¡el partido de fútbol!
Días de sol. Alegría sana. Las tallas entre las barras eran ingeniosas y de buen gusto. Al finalizar todo, nos retirabamos en órden a nuestros hogares. No había rejas, fuerzas policiales, ni registro de los asistentes.
Era un paseo familiar, totalmente seguro y libre de temores...
Viajando al presente, el Jueves pasado, tomé un bus para ir a la calle Independencia. Y resultó que muchos de los pasajeros eran jóvenes y jovencitas, con camisetas de color azul.
Me di cuenta que eran de la barra de la misma universidad donde comencé a estudiar.
Portaban sendas botellas o latas de cerveza. Envueltas en bolsitas plásticas de color negro. Y, al comienzo, bebían con disimulo. Con los primeros efectos del alcohol, ya la acción era mas desembozada. Y alguien comenzó algo que semejaba un canto. Pero, no era tal: Una sarta de frases groseras: "De tu madre, huecos", y otras cosas peores. Y siguió un saltar masivo, acompañado de golpes a los vidrios, techo y otras partes del bus. De yapa, improperios para el conductor.
Los envases, vacíos, iban siendo arrojados por las ventanas hacia la calle.
Muchos de los pasajeros eramos adultos mayores. Mujeres en su mayoría. ¿Que podríamos hacer ante una manada jóvenes borrachos?
Parece que el conductor tenía suerte, le tocó un bus que podía comunicarse con alguna central. Pasado el río Mapocho, un grupo de fuerzas especiales de carabineros, detuvo al vehículo. E hizo descender a cerca de la mitad de los barrista. Bajaron en silencio, cabeza gacha, sin reclamar de ninguna manera. ¿Donde estaba la prepotencia y el irrespeto de la patota?
El bus prosiguió su marcha, pero los hinchas que seguían a bordo, multiplicaron sus muestras incivilizadas. Debía bajarme, estaba cerca de mi destino. Por las calles, caminaban grupos de ropaje azul. El chofer no se atrevía a detenerse por temor a que subieran esas hordas. Se detuvo frente a la Escuela de Medicina. Como pude bajé. Había una reja que me impedía subir a la vereda. Los vehículos corrían veloces por la calle donde me encontraba. Me encomendé a mi Ángel de la Guarda y pude llegar, sano y salvo, hasta la esquina.
Y me puse a pensar en quienes creen que hay que fomentar el deporte porque es un buen ejemplo para la juventud. Viendo a los barristas, creo que algo puede estar fallando. Y, mentalmente, me fui cantando algo que sí me habría gustado escuchar, entonado por jóvenes sanos, de mirada transparente y de corazón puro:
" Ser un romántico viajero
y el sendero continuar,
ir mas allá del horizonte
do remonta la verdad
y en desnudo de mujer
contemplar la realidad.
¡Brindemos, camaradas, por la Universidad
en ánforas azules de cálida emoción.
Brindemos por la vida fecunda de ideal
sonriendo con el alma prendida en el amor....!"
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jueves, 10 de septiembre de 2009
Malas vibras.
No se si han dado cuenta, lo que es a mi, me aterrorizan los titulares de alguna prensa sobre todo en vísperas de hechos de importancia. En especial deportivos.
Por ejemplo, anteayer leía que "tenemos locos a los brasucas" (?). O "Que buena suerte, Brasil va a jugar casi con puras reservas". Y se programa desviar el tránsito para que todos vayan a celebrar, y a destrozar, la Plaza Italia y alrededores.
Y en el tenis, que el adversario de Fernando González, tiene una lesión en su brazo ganador, así que su próximo encuentro "será una nueva victoria para nuestro crédito nacional".
Y no pasa nada. Nuestro crédito es derrotado ante la incredulidad de quienes confiaron en los tan optimistas vaticinios. Y quedamos con la cara larguísima cuando pasa todo lo contrario.
Me parece que ya no somos los ingleses de América. Estaría bueno un poco de mesura y celebrar cuando realmente ganemos y no ser triunfalistas por anticipado.
Recuerdo cuando se vivía la guerra fría y la pugna por dominar el espacio extraterrestre. Los norteamericanos anunciaban las proezas que iban a realizar sus astronautas. Y a veces había fallas que devenían en tragedias. MiePor su parte, los soviéticos daban a conocer sus logros cuando todo había resultado bien.(Hay grabaciones de astronautas pidiendo auxilio, las cuales eran prontamente censuradas y negadas). Y, cuando les preguntaban porqué ellos actuaban diferentes a los norteamericanos, los voceros de la URSS respondían: "La gallina cacarea después de poner sus huevos".
Ojalá los redactores aprendan y no nos sigan mostrando un mundo de fantasía. Si sabemos a que atenernos, eso nos dará mas raciocinio y fortaleza.
Por ejemplo, anteayer leía que "tenemos locos a los brasucas" (?). O "Que buena suerte, Brasil va a jugar casi con puras reservas". Y se programa desviar el tránsito para que todos vayan a celebrar, y a destrozar, la Plaza Italia y alrededores.
Y en el tenis, que el adversario de Fernando González, tiene una lesión en su brazo ganador, así que su próximo encuentro "será una nueva victoria para nuestro crédito nacional".
Y no pasa nada. Nuestro crédito es derrotado ante la incredulidad de quienes confiaron en los tan optimistas vaticinios. Y quedamos con la cara larguísima cuando pasa todo lo contrario.
Me parece que ya no somos los ingleses de América. Estaría bueno un poco de mesura y celebrar cuando realmente ganemos y no ser triunfalistas por anticipado.
Recuerdo cuando se vivía la guerra fría y la pugna por dominar el espacio extraterrestre. Los norteamericanos anunciaban las proezas que iban a realizar sus astronautas. Y a veces había fallas que devenían en tragedias. MiePor su parte, los soviéticos daban a conocer sus logros cuando todo había resultado bien.(Hay grabaciones de astronautas pidiendo auxilio, las cuales eran prontamente censuradas y negadas). Y, cuando les preguntaban porqué ellos actuaban diferentes a los norteamericanos, los voceros de la URSS respondían: "La gallina cacarea después de poner sus huevos".
Ojalá los redactores aprendan y no nos sigan mostrando un mundo de fantasía. Si sabemos a que atenernos, eso nos dará mas raciocinio y fortaleza.
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