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miércoles, 5 de agosto de 2015

miércoles, 23 de enero de 2013

Culturas diferentes: Oportunidad para discapacitados.


Quien lo creería: Cuando en Japón, famoso por su respeto hacia los mayores, uno de sus más importantes personajes públicos arremete contra los ancianos, en la zona palestina de la sufrida Franja de Gaza, se crea y funciona con éxito, un restaurant en el cual todos los que ahí trabajan son sordos.

Ojalá en nuestros países, estas ingeniosas iniciativas solidarias se concreten, prendan y multipliquen.

martes, 4 de diciembre de 2012

Padre: Una palabra que está olvidando...


¿Padre, Papá y Papi?

Hasta hace cosa de un siglo, los hijos acataban el cuarto mandamiento como un verdadero dictamen de Dios. 
 
Imperaban normas estrictas de educación: Nadie se sentaba a la mesa antes que el padre, nadie hablaba sin permiso del padre, nadie se levantaba de la mesa si el padre no se había levantado antes; por algo era el padre.

La madre fue siempre el eje sentimental de la casa, el
padre
siempre la autoridad suprema.

Todo empezó a cambiar hace unas siete décadas, cuando el
padre dejó de ser el padre y se convirtió en papá. 
 
El mero sustantivo era ya una derrota. Padre es una palabra sólida, rocosa, imponente; papá es un apelativo para oso de felpa o para perro faldero; da demasiada confianza. 
 
Además, con el uso de papá el hijo se sintió autorizado para protestar, cosa que nunca había ocurrido cuando el papá era el padre.

A diferencia del
padre, el papá era tolerante. Permitía al hijo que fumara en su presencia, en vez de arrancarle los dientes con un puñetazo, como hacía el padre en circunstancias parecidas. 
 
Los hijos empezaron a llevar amigos a la casa y a organizar bailes y bebidas, mientras papá y mamá se desvelaban y comentaban en voz baja: Bueno, por lo menos tranquiliza saber que están tomándose unos tragos en casa y no en quién sabe dónde.

El
papá marcó un acercamiento generacional muy importante, algo que el padre desaconsejaba por completo. Los hijos empezaron a comer en la sala mirando la tele, mientras papá y mamá lo hacían solos en la mesa.
 
Papá
seguía siendo la autoridad de la casa, pero una autoridad bastante maltrecha. Era, en fin, un tipo querido; lavaba, planchaba, cocinaba y, además, se le podía pedir un consejo o también dinero prestado.

Y entonces vino
papi. 
 
Papi
es un invento reciente de los últimos 20 ó 30 años. 
 
Descendiente menguado y raquítico de padre y de papá, ya ni siquiera se le consulta ni se le pregunta nada. Simplemente se le notifica: Papi, me llevo el auto, dame para bencina. 
 
Le ordenan que se vaya al cine con mami mientras los hijos están de fiesta. 
 
Lo tutean y hasta le indican cómo dirigirse a ellos: ¡Papi, no me vuelvas a llamar "chiquitita" delante de Jonathan!

No sé qué seguirá después de
papi
. Supongo que la esclavitud o el destierro definitivo. 

Yo estoy aterrado, después de haber sido nieto de
padre, hijo de papá y papi
de mis hijos 
 
¡ Mis nietas han empezado a llamarme "Pa"...! 
 
CREO QUE QUIEREN DECIR: ¿ PA' QUÉ  SIRVES ? ...

domingo, 22 de enero de 2012

Llamado a respetar y ceder los asientos para discapacitados en el transporte público

Aunque no exista una multa, se debe priorizar

el uso de asientos para personas discapacitadas.

Un llamado a ceder y respetar los asientos preferentes para personas con discapacidad en el transporte público, hizo el domingo el ministro de Desarrollo Social, Joaquín Lavín.

Junto al titular de Transportes y Telecomunicaciones, Pedro Pablo Errázuriz, y la directora regional de Senadis, Soledad Narbona, el secretario de Estado recorrió algunas estaciones de Metro para comprobar en terreno si se respeta la preferencia de estos asientos tanto para las personas con discapacidad, así como también los adultos mayores y las embarazadas.

Lavín manifestó que "en el caso de los asientos no hay multas, porque la ley establece que es un uso preferente para personas con discapacidad, para mujeres embarazadas y para adultos mayores.

Por eso, pedirles a las personas que no tenemos discapacidad, que no tengamos que esperar que alguna persona embarazada, adulto mayor o con discapacidad nos pida el asiento.

Se puede usar, pero si llega alguien con movilidad reducida, tenemos que pararnos de inmediato y ceder el asiento. En Chile nos falta esa política de inclusión. Tenemos que tomar la iniciativa".

Por su parte, Errázuriz expresó que "para tener una vida mejor, principalmente en calidad de vida, dar espacio y ayudar.

Creo que no hay nada más atractivo para cada uno de nosotros que poder ayudar y poder participar con otras personas.

Por eso el llamado en el transporte público: cedan el asiento a las personas que lo necesitan, apoyen en el despliegue de las rampas cuando se necesita para las sillas de ruedas.

Es bueno que cada uno de nosotros se sienta actor importante en la vida de los demás".