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viernes, 3 de febrero de 2012

Alzheimer. Prevención temprana: Manteniendo el cerebro en actividad durante toda la vida, y no sólo cuando aparecen los síntomas.


Actualmente no existen medicamentos que puedan prevenir la enfermedad de Alzheimer, que los científicos ahora creen que comienza entre 10 y 15 años antes de que se presenten los problemas de memoria.

La entidad Alzheimer's Disease International estima que en la actualidad hay 36 millones de personas con la enfermedad en todo el mundo. A medida que la población envejece, la cantidad de casos aumentará y se prevé que llegará a 66 millones en el 2030 y a 115 millones en el 2050.

"La beta amiloide es la proteína que muchas personas creen que sería el factor inicial de la enfermedad de Alzheimer. Es la proteína que está en las placas de los cerebros de las personas con Alzheimer", dijo en una entrevista el doctor William Jagust, de la University of California, en Berkeley, cuyo estudio aparece en Archives of Neurology.

Los investigadores estudiaron a 65 personas saludables, cognitivamente normales de 60 años o más. Los participantes respondieron una batería de preguntas sobre cuán mentalmente activos habían sido durante diferentes períodos de sus vidas, desde los 6 años.

Entre las preguntas se incluía si solían leer periódicos, ir a librerías, escribir cartas o correos electrónicos y jugar juegos.

También se les realizaron pruebas extensas para evaluar su memoria y pensamiento y se les efectuaron controles cerebrales usando un nuevo rastreador de depósitos de la proteína amiloide en el cerebro.

Los expertos hallaron que las personas que habían sido más activas mentalmente tenían menores niveles de beta amiloide.

Los participantes que habían comenzando con las palabras cruzadas y otros ejercicios mentales recientemente no parecían beneficiarse mucho.

"Lo que nuestros datos sugieren es que participar toda la vida de estas actividades tiene mayor efecto que ser cognitivamente activo sólo en la edad adulta", dijo Susan Landau, otra investigadora de Berkeley que trabajó en el estudio.

Alzheimer. Se propaga como una infección.

Pero en este caso no se trataría de un agente infeccioso sino de una proteína anormal llamada 'tau' cuya agregación bajo la forma de un filamento estalla y destruye progresivamente el conjunto de las células nerviosas o neuronas.

Este descubrimiento hace pensar que bloquear ese proceso de forma temprana podría impedir la propagación de esta enfermedad devastadora e incurable.

"Investigaciones precedentes que fueron realizadas con IRM (imágenes por resonancia magnética) sobre humanos ya habían revelado este tipo de propagación de la enfermedad", subrayó el doctor Scott Small, profesor de neurología en la facultad de medicina de la Universidad de Columbia en Nueva York, coautor de este estudio.

"Pero estas diferentes investigaciones no permitían mostrar con certeza que el Alzheimer se propaga directamente de una región del cerebro a otra", precisó Small en un comunicado.

Para hacerlo, estos investigadores desarrollaron ratones transgénicos portadores del gen que produce una forma anormal de la proteína humana 'tau' en la corteza entorrinal, ubicada en la parte superior del lóbulo temporal del cerebro.

Los cerebros de estos ratones fueron analizados en diferentes momentos durante un período de 22 meses para establecer un mapa de la progresión de la proteína 'tau'.

Los investigadores comprobaron que a medida que estos ratones envejecían, la proteína se propagaba a lo largo de un pasaje anatómico desde la corteza entorrinal, importante para la memoria, hasta el hipocampo, y desde allí a la neocorteza.

"Esta progresión es muy similar a la que nosotros vemos en los primeros estadios del mal de Alzheimer entre los humanos", explicó la doctora Karen Duff, profesora de patología en psiquiatría en la facultad de medicina de la Universidad de Columbia, principal autora de esta investigación.

Estas investigaciones también encontraron indicaciones que permiten pensar que la proteína tau se desplaza de una neurona a otra a través de las sinapsis, suerte de vínculo entre las células cerebrales que estas utilizan para comunicarse entre sí.