Mostrando entradas con la etiqueta Fotografía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fotografía. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de enero de 2015

Verano: La última picada de una abeja.

Para esta abeja se acabó el Verano y también su vida...

sábado, 7 de mayo de 2011

De la prensa de hoy: Servicio de utilidad pública.

Escrito y publicado por Marcelo Con/ LaTerceraDeLaHora/

Llegó a su casa arrastrando la pesadez de cualquiera. Abrió la puerta como tú o como yo pero, esta vez, no encontró lo de siempre. Una fosa común de camisas, pantalones y ropa interior revolvieron sus tripas, los cajones de la cómoda boca abajo parecían archipiélago y casi todos sus libros, abrazaban coloreando el ajeno desorden. Claramente, alguien había entrado con la intención de agarrar algo y arrancar.

Pablo se amortajó de susto, salió a la calle, fumó uno, dos cigarrillos y volvió a entrar. Llamó a la policía con el hilito de voz que escapó de su garganta y luego, realizó un inventario visual de lo que ya no estaba. Mirando la ausencia que dejan las cosas, comprobó que el televisor, el DVD y la colección de películas no piratas eran parte de lo robado y aunque también extirparon la Toyotomi, lo que realmente lo dejó helado fue descubrir que faltaba su mayor tesoro: una simple fotografía antigua, de esas que no cuestan más de 200 pesos en algún puesto de calle San Diego pero, claro, ésta tenía un valor de gigantografía para él. Tomada en 1957 y en un arcoíris de blancos y negros, retrataba el sexto de preparatoria del Liceo de Hombres de Temuco. Junto a los niños, un profesor bien parado, orgulloso como araucaria, de bigote estrecho y cabello perlado, no era otro que su abuelo paterno. En la segunda fila, vestido con chaqueta y brillando como trapelacucha figuraba su papá. El único recuerdo gráfico que mantenía de su sangre. Lamentablemente, como hace muy poco había llegado a sus manos, aún no estaba escaneada, fotocopiada ni tampoco grabada en su memoria. Pablo tenía la intención de pintarla y hacerla inmortal. Compró una tela, carboncillos y óleos pero hoy, ese sueño pertenece a distinto dueño.

No tengo idea cuántos ceros tendrá el número de fotos que diariamente se toman en el mundo entero, quizás, la cifra pellizca el infinito, a pesar de que, luego del click, la inmensa mayoría (con suerte) se miran un par de veces más antes de quedar olvidadas en algún cajón del escritorio o en una carpeta perdida dentro del PC. Desde que la película es una tarjeta de memoria y el revelado ya no existe, tratamos de eternizar un momento de dicha, disparando como francotiradores compulsivos a cualquier objetivo con olor a buen recuerdo, definitivamente, demasiadas fotos para tan poquitos ojos.

Me gusta definir la fotografía como el arte de escribir con luz, aunque, últimamente, más que sacar prefiero mirar. Puedo pasar mucho rato con el corazón de zinc y el alma de plumavit catando la misma imagen, sobre todo, si tiene un pasado de obturador, emulsión y negativo. Disfruto observando las caras de los que ya partieron, escudriñando entre sus comisuras y escuchando la ilusión que hay en sus miradas. A veces, pienso que mi peculiar afición se debe a ese poquito de nostalgia que siento por las fotografías que nadie más vuelve a mirar. Es como darles una nueva oportunidad, quizás, un homenaje tamaño carné a todos los que estuvieron antes que nosotros, por lo mismo, cada cierto tiempo, reviso las fotos añejas de mis abuelos y mis padres y siempre descubro algo nuevo; un cuello de camisa mal doblado, un papelito que jura tener alas, las estela de alguien muy apurado o un entrecejo distinto al que recordaba. El truco es saber mirar, igual como se pela una cebolla, es necesario despellejar sus capas para encontrar el segundo plano y los desenfoques de lo que realmente quisieron contar

En una sobremesa con el autor de El Fotógrafo de Dios (esa novela que habla del gran Sergio Larraín, por lejos, el mejor fotógrafo que ha parido este país), el bueno de Marcelo Simonetti planteaba que cada fotografía es una historia en línea punteada que hay que atreverse a rellenar. Se trata de imaginar qué pasó antes y qué ocurrió después de la congelada brevedad en que sus protagonistas miran el pajarito diciendo whisky. Toda fotografía es una pase de 30 metros que te deja de frente al arco de un relato, sólo se necesita pensar cuántos cuentos caben en un suspiro.

Hoy, Pablo tiene un nuevo televisor, otro DVD y una estufa a gas. Las noches de la semana las estira estrujando su memoria, tratando de dibujar en el lienzo, ya comprado, esa imagen robada que, como si hubiera sido fijada con un líquido de mala calidad, cada día se borra un poco más de sus recuerdos. Revolviendo la esperanza, los fines de semana recorre cuanto persa y feria cachurera hay en Santiago, en su bolsillo, siempre carga un par de gambas por si las moscas le sonríen.

Antes de terminar, de mi servicio de utilidad pública, se solicita que si alguien encuentra una foto tomada en 1954, del sexto de preparatoria del Liceo de Hombres de Temuco, por favor, contactarse con la redacción. Por su atención, muchas gracias.

martes, 9 de febrero de 2010

Acerca de la Beata Laura Vicuña y una imagen diferente a la "oficial".

¡Que bueno el hallazgo de una fotografía que puede corresponder al verdadero rostro de la Beata Laura Vicuña!
 Ojalá se acepte la realidad en vez de esa hermosa pintura que ahora me parece como muy idealizada.

 Esto abrirá puertas a todos los que son segregados por ser morenitos de ojos café, con algunos rollitos de más y que son la mayoría ignorada de este país que ama todo lo que es extranjero.

 Imagínense:  Podríamos ver a en la publicidad a una Sra. Juanita, de delantal y 90-60-90 ( "No necesariamente en el mismo órden" como decía La Desideria).

 Y a la Vivi animando el Festival, sin necesidad alguna de ser rubia, de ojos azules y hasta delgada.

 ¡Al fín nos olvidaríamos del marketing y las pseudo bellezas repletas de siliconas. (Una divagación al paso: "Estas, cuando son madres y amamantan, sus güagüas ¿beberán leche siliconada?").

 Gracias a quien encontró la fotografía de Laura Vicuña¡Reciba el apoyo y gratitud del 90% de los chilenos diariamente excluídos del mundo de fantasía de los medios de comunicación!

 A lo mejor este es un milagro de la joven beata...

domingo, 8 de noviembre de 2009

Las fotografías de nuestros seres queridos nos ayudan a aliviar el dolor.


 Ver la fotografía de una persona amada puede reducir la sensación de dolor físico.
 Así lo afirma una investigación de un equipo de la Universidad de Los Angeles (Estados Unidos), que sometió a mujeres a un test en que les producían dolor mediante calor.
 De esta experiencia se desprende que quienes más resistieron la prueba fueron aquellas que miraban una foto de algún ser muy cercano.
 Según los expertos, las imágenes gatillan sensaciones positivas tan fuertes que logran contrarrestar el dolor.


====================

miércoles, 24 de junio de 2009

Mutación humorística: Limón Caníbal.

Quizás por el smog de Santiago, se produjo en mi limonero esta mutación vegetal: Es un solo limón. Desde su ápice nació un fruto de menor tamaño. Se da la ilusión de un limón grande fagocitando a uno más pequeño.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Primavera en Otoño

Me llega un E-Mail desde Estocolmo. Una amiga me cuenta de lo hermosa que luce la Primavera en Europa.
Mientras que, en mi jardín, una abeja se desentiende por completo de saber que estamos en pleno Otoño y sigue su trabajo de endulzar la vida del mundo que apetece su miel.

domingo, 15 de febrero de 2009

Postal casi antigua: Plaza Almagro, Santiago de Chile, en el siglo XX

Otra imagen del pasado: Una Plaza Almagro con una tranquilidad casi provinciana. Sin edificios de departamentos, ni barrio universitario. Limpia.


Al fondo, la iglesia, copia de una ubicada en París: Los Sagrados Corazones. Según dicen, la versión chilena está financiada con fondos que vienen de Europa desde el pasado siglo. Estos dineros dejarán de llegar, cuando el templo esté totalmente construído. Por eso nunca deja de apreciarse obras. Lo que no se sabe es que, si alguna vez habrá alguna fecha para terminar el trabajo. Quizás sea algo así como el Transantiago...
^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^